Fibras naturales: ¿por qué recomendamos su uso?

Tejidos que cuidan tu piel y el planeta
La vida moderna nos expone a elementos potencialmente nocivos que rara vez cuestionamos. Uno de ellos es la ropa que usamos para entrenar. En este episodio examinamos las ventajas reales de las fibras naturales frente a las sintéticas: transpirabilidad, hipoalergenicidad, salud hormonal y sostenibilidad.
VIASOLIS
19 de junio de 2026

Las fibras naturales permiten el paso del aire y la humedad gracias a su estructura porosa, favoreciendo la termorregulación y reduciendo irritaciones cutáneas como hongos. Su menor carga química —especialmente en variedades orgánicas— disminuye el riesgo de alergias, amplificadas hoy por la proliferación de plásticos en el entorno (Yazici et al, 2023). Algunas fibras como la lana merino o el bambú añaden además propiedades antimicrobianas que los sintéticos no pueden replicar.

Los tejidos sintéticos liberan bisfenoles y ftalatos que pasan al torrente
sanguíneo, actuando como disruptores endocrinos y aumentando el riesgo
de graves enfermedades.

Los tejidos sintéticos —fabricados a partir de residuos fósiles— liberan microplásticos y compuestos químicos que la piel absorbe y distribuye por el organismo potenciando la inflamación y actuando como disruptores endocrinos. La presencia de bisfenoles y ftalatos en ropa interior sintética puede provocar graves alteraciones hormonales (Fenichel et al, 2013) y aumentar el riesgo de cáncer de mama y ovario (Yuan X et al, 2023), diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares.

Los tejidos sintéticos no solo impactan en nuestro organismo, sino también en los ecosistemas: no son biodegradables (Carney Almroth BM, 2018) y liberan microplásticos al ser lavados. Actualmente hay entre 75 y 200 millones de toneladas de plástico en el mar, con 4,8–12,7 millones adicionales cada año (Jambeck et al, 2015). Se estima que aproximadamente un tercio de los microplásticos marinos proviene directamente del lavado de prendas sintéticas (Browne et al, 2011).


Elegir fibras naturales es proteger la piel, el sistema endocrino y los océanos al mismo
tiempo. Una decisión pequeña con un impacto real.


1. Carney Almroth BM et al. (2018). Quantifying shedding of synthetic fibers from textiles pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29081044

2. Fenichel P, Chevalier N, Brucker-Davis F. (2013). Bisphenol A: an endocrine and metabolic disruptor. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23796010

3. Herrero M et al. (2022). Exposición temprana al formaldehído a través de la ropa. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35878266

4. Konieczna A, Rutkowska A, Rachoń D. (2015). Health risk of exposure to Bisphenol A (BPA). pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25813067

5. Yazici D et al. (2023). Detergent-induced eosinophilic inflammation: epithelial barrier theory. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36645729

6. Yuan X et al. (2023). Low-dose BPA and BPS promote ovarian cancer cell stemness. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36989771

7. Jambeck JR et al. (2015). Marine pollution: plastic waste inputs from land into the ocean. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25678662/

8. Browne MA et al. (2011). Accumulation of microplastic on shorelines worldwide: sources and sinks. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21894925/


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